La palabra de los psicoanalistas
06 avril 2026

-

Omar GUERRERO
Editos

Con frecuencia se reprocha a los psicoanalistas su desfase, su diferencia.

 

Esta animosidad hacia ellos no solo se fija en su lenguaje técnico, sino que su método también molesta: a pesar de algunas nociones con tendencia universal, el psicoanálisis no es una visión del mundo, tampoco una moral; y a pesar de sus efectos terapéuticos, que Lacan decía llegan por añadidura, el psicoanálisis no es una evidence-based-medicine, no busca objetivar sino subjetivar. Que su práctica siga siendo enigmática desconcierta.

 

Cuando ellos salen de sus consultorios y de sus instituciones, lo cual a veces es necesario, ¿cómo hacen entonces? ¿Pasar de la escucha a hacerse oír? ¿Asumir una palabra cuando el discurso de su ejercicio cotidiano los confina a una suerte de discreción en beneficio del paciente? Si su palabra -incluso en forma de un silencio- crea autoridad en el marco de la transferencia, ¿qué valor tendría esa palabra en lo social? Señalemos que el lazo social en general está organizado por el control, los conocimientos o la reivindicación.

 

Marcel Czermak, uno de nuestros fundadores, decía a veces que los analistas debían ser más astutos y darse los medios de hacer conocer su disciplina. Es cierto que, en este momento del internet, de las pantallas y de las redes sociales, esta invitación todavía interroga: ¿cómo reconocer en cada una de esas modalidades públicas la huella de una o de un psicoanalista? Hagamos la apuesta de que eso sólo se debe a una palabra con respecto a las consecuencias de sus actos: la ética.

 

Omar Guerrero

 

 

Traducción al español: Iris Sánchez