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La sed de los alterados del discernimiento

MELMAN Charles
Date publication : 10/05/2021
Dossier : Traduction éditoriaux
Sous dossier : En espagnol

 

La sed de los alterados del discernimiento

 

No es seguro que la información dada al público sobre el asesinato de una abuelita judía defenestrada en pleno París, en el silencio y la falta de acción del entorno y, después, con la absolución del culpable, permita a quien fuere ejercer su discernimiento. Henos ahí todos, entonces, con el beneficio de indulgencias y liberados de toda responsabilidad, al menos moral, inclusive los jueces, en un asunto cuya causa sería sencillamente una laguna de la legislación – laguna a ser reparada prontamente, ¡ah! ya que somos buenos tipos.

Mi discernimiento alterado ¿me daría todavía la posibilidad de plantear, no obstante, dos observaciones?

La primera es que el término de “discernimiento” es particularmente no apto para dar cuenta del compromiso de un sujeto en una acción culpable. En nuestro caso, por ejemplo, el asesino discernía perfectamente el texto de referencia que podía dictarle su acción, y lejos de volverlo confuso, el cannabis sólo contribuyó a eliminar las inhibiciones ordinarias. El tóxico no alteró ni volvió diferentes su comportamiento y su juicio, los magnificó, convirtiendo su discernimiento en sublime.

La segunda observación está al contrario marcada por cierto espanto. En ocasión de un proyecto de ley, yo pude, ingenuo, sorprenderme por la completa discordancia entre la realidad de las cuestiones en juego y la información dada al público al cual se suponía deber proteger. Es impresionante esta vez -muy diferente, sin embargo- ver a una colectividad organizarse en el consenso de una mentira compartida. Y, lo que puede parecer grave, no tontamente a propósito del antisemitismo tradicional, sino en una especie de sumisión espontánea que parece regular las etapas sucesivas de este asunto.

¿Será cívico callarse, o será un deber impugnarlo?

Charles Melman

30 de abril de 2021

P.D. Aquí dejo de lado, como se ve, el hecho de que, si el poder de discernimiento nos viene del Otro, todos somos los alterados del discernimiento, incluso estamos abolidos de esa facultad en un momento de radicalismo ideológico o religioso.

 

Traducción al español: Iris Sánchez              

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