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Fuego

MELMAN Charles
Date publication : 25/04/2019

 

Fuego

La catedral se quema mientras la Iglesia sangra. Sus llamas simbolizan la hoguera sobre la cual se ata a los sacerdotes pedófilos, o más sencillamente a aquellos que no los han denunciado.

Hace algunos años las revelaciones sobre las finanzas del Vaticano recordaron que el dinero puede corromper incluso a quienes están encargados de los santos cargos.

Pero las acusaciones de pedofilia tienen otro alcance. Primero porque se conoce que las comunidades masculinas son el refugio ordinario, a menudo definitivo, contra la homosexualidad. Que algunos cedan a eso, a veces los mejores, les concierne y no a la comunidad a la cual pertenecen. Incluso si ésta tiene por regla la indulgencia y el perdón de los pecados.

De modo que los ataques actuales contra la Iglesia apuntan en primer lugar a desacreditar su bando, inevitable si ella es consecuente consigo misma, contra el aborto, la G.P.A. por venir, el travestismo, la homosexualidad, etc.

Pero también, y he aquí lo menos aparente, apuntan a golpear el sexo mismo, del cual la religión ha hecho una puesta espiritual mayor cuando la corriente actual quiere imponerlo como un sextoy.

Es cierto que lo lúdico ocupa una parte creciente de las investiduras populares, pero si no queda más que el pan que reclamar, el ocaso del Urbs probablemente no está lejos.

Charles Melman

19 de abril de 2019

Traducción al español: Iris Sánchez    

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