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El hecho de ser igual a sí mismo

MELMAN Charles
Date publication : 23/01/2019

 

El hecho de ser igual a sí mismo

 

Entre los miembros de la Escuela Freudiana de París alguien quien habría sido rescatada de los campos, tuvo la generosidad de interpretar para mí en un corredor el carácter patológico de mi apego por Lacan, transferido, decía ella, a partir de un problema personal.

Anne-Lise tenía en efecto razón y también estaba perfectamente equivocada.

El disimulo de la identidad con la finalidad de sobrevivir, era pues durante la guerra, a la salida deja ciertamente el sentimiento de estar hundido en un montón de cenizas por el peso de una culpa irreparable, con respecto a su linaje, traicionado, y también ante el medio, engañado.

Anne-Lise tenía razón: yo conservo de eso una intolerancia a la traición y al engaño, ambos pueden volverme malo.

Pero el apego por Lacan dependía de otro orden, aunque fuese expuesto a un dilema: ¿sumisión o colaboración? Lacan contestaba fácilmente que era normal que uno actuara por sumisión o, además, por interés privado, lo creyó algún tiempo cuando yo trabajaba con Miller. Desafortunadamente, fue necesario su enfermedad y el apremio de la limitación de sus medios para que él comprendiera que ése no era exactamente el caso: ni sumisión ni colaboración, sino retomar por cuenta mía y por la de quienes querían asociarse a la importancia capital de lo que él había sostenido, entre otras cosas con la limpieza del 1 de la identificación para el 0 del significante.

Ningún consentimiento fue necesario, ni bendición ni delegación, nada más que las ganas de proseguir y de ir a ver, esas ganas son suficientes y siguen eximiéndose tanto de una aquiescencia como de un rechazo. Si se sumana ellas, tanto mejor, si no, ¿por qué cambiarían esas ganas?   

Charles Melman

16 de enero de 2019

 

Traducción al español: Iris Sánchez

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