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Historias de familia

MELMAN Charles
Date publication : 02/05/2018
Dossier : Traduction éditoriaux

 

En 1925, Freud se ve obligado a enviar a París una representante del psicoanálisis, la Señora Sokolnika (hacia quien su madre conducirá al adolescente André Gide) puesto que los inversores locales resultan ser delegados del Opus Dei y de la Acción francesa, encargados de impedir que una actividad “germánica” llegue a corromper a “la valerosa juventud francesa”. Forma parte de la banda un alsaciano que sirvió en la armada alemana en el 14, Laforgue, y cuyo intercambio de correspondencia con Freud da testimonio de una ambivalencia cómica a fuerza de ser burda. Abonado a la Gestapo durante la guerra, se le aconsejará en el 45 tomar vacaciones prolongadas en Marruecos para regresar una vez que las pasiones se calmen. En los años 60 yo tendría así la ocasión de escucharlo durante una velada celebrada en casa de Leclaire: hubiese sido mejor hacerse olvidar en Marruecos.

El escenario se invierte después de la Liberación, el cual ve a la cabeza de la Sociedad Psicoanalítica de París a un judío resistente, el único francés en haber hecho en Viena un análisis con Freud, Sacha Nacht, padre de nuestro amigo Marc; y a un judío comunista, quien colgó los hábitos después de su contribución a un cruel artículo publicado en la Nouvelle Critique, revista oficial para intelectuales del PC, sobre el psicoanálisis “ciencia burguesa”, y sin jamás intentar el diván: Serge Lebovici (en 1967, consejero de Poniatovski, ministro RPR de Salud, le detendrá el brazo para impedirle firmar mi nominación como jefe de departamento en los Hospitales psiquiátricos).

En esta atmósfera, Lacan inaugura en la SPP una enseñanza apartada de toda ideología y materialista: materialidad de la letra. Hay que estar chiflado, ¿no?

Los jóvenes concurren a ella, o asisten a las clases de los docentes universitarios presentes, tal como Lagache o la Señora Favez-Boutonnier, de modo que los jefes de la SPP deciden, para defenderse, que fuera una enseñanza normalizada como aquella de la medicina y validada por un diploma co-sellado por su Facultad.

Una noche brumosa, los conspiradores se reúnen en la terraza de un cruel bistró para separarse, Dolto, a quien Lebovici había jurado que jamás en su vida ella sería psicoanalista de niños, Lagache, la Señora Favez-Boutonnier, y ven agregarse a ellos, inesperado, a Lacan, quien era entonces Presidente de la SPP.

Fue en 1957, ante los representantes de esa nueva honorable Sociedad, llamada Francesa de Psicoanálisis, el Profesor Lagache y la Profesora Favez-Boutonnier, que yo debí presentarme para ser admitido para hacer un psicoanálisis didáctico, el que yo prosaicamente había pedido a Lacan para tratarme – y enterándome entonces de que ese psicoanálisis podía eventualmente servir para una formación, nunca se sabía.

Lo nuevo: el Seminario de Lacan llegó a ocupar todo el espacio, agitando un suelo de alumnos brillantes, esperanza de una futura asunción pública de la disciplina, cuando Lagache asociado a algunos uhlans inició una demanda de reconocimiento del grupo por la International Psychoanalytical Association, casa matriz tan ortodoxa que ya no podía tratar sino como fetiches las enunciaciones freudianas más o menos comprendidas.

Dos investigadores ingleses fueron enviados a París a expensas de los demandantes para interrogar a los analizantes de Lacan.

  • “¿Aprecia usted las sesiones cortas? me preguntó el señor Dindon [Pavo] (Turkey en el original).
  • Hum… respondí.”

La SFP accederá al estatuto de study group (grupo supervisado e instruido por la IPA hasta que su ortodoxia esté cimentada), con una condición: el fin de la enseñanza de Lacan y de su estatuto de analista didáctico.  

Los contestatarios de esta solución nos reunimos una noche en la sala de François Perrier, en la avenida del Observatorio; éramos una treintena, viendo a Perrier instalarse detrás de una pequeña mesa para leer la creación, con dos o tres húsares, de un nuevo grupo, cuando Lacan lo apartó para leer su acto de fundación de la Escuela:

            “Tan solo como siempre he estado en mi relación con la causa psicoanalítica…”

La víspera Lacan me había dado el texto, dactilografiado en papel cebolla, amablemente dedicado.

P.D. ¿Por qué servir hoy día este expresso cargado de la historia de la psi en Francia?

Nuestros amigos ignoran las pulsiones que esta disciplina desencadena, dispuesta a ser violada ya que es inocente, virgen, y sin protector. La cereza sobre el pastel: el violador será generalmente celebrado como jefe de grupo.

Charles Melman - 22 de abril de 2018

Traducción al español: Iris Sánchez   

                

 

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