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Viento

MELMAN Charles
Date publication : 22/03/2018
Dossier : Traduction éditoriaux

 

El comportamiento de sus alumnos, tanto en la Escuela Freudiana como afuera, con frecuencia me hacía interrogarme sobre el resultado de las curas operadas por Lacan.

Parecían más en efecto permitir el libre curso de la neurosis que su resolución.

¿Qué resolución, además, si se admite que el fantasma está protegido contra la dialectización, que él regula y, por lo tanto, sin ofrecer algún medio para una desregulación? Pero no sin la posibilidad de que advenga una división, la del sujeto, respecto a significantes que su soporte del fantasma vuelve performativos: lo que Lacan llegó a denominar “el pase”.

Podía parecernos barroco el espectáculo de una colectividad de especialistas de las leyes generales del ICS, habitados por la pasión de afirmar la singularidad absoluta de su subjetividad.

Puesto que la subjetividad es eso; viento, que sopla tanto más fuerte porque quiere hacer creer en la santidad de la boca que la exhala.

Justificación de la traición respecto a un padre bastante débil para dejar al sujeto en sufrimiento al no poder contar sino consigo mismo.

Se ha traicionado alegremente en torno a Lacan, vivo o muerto, no hay diferencia; el pendejo sirviendo aquí de sustituto en la boca ya que, si la voz es por esencia fálica, la del traidor, por seductora, no ha producido nada sino el pequeño recalentamiento que se detecta en las camarillas.

Como decía Lacan enseñante enseñando: “mi único agravio es el estar aquí”, puesto que, estúpido, no había logrado existir en forma de corriente de aire, para complacer. 

Ch. Melman - 17 de marzo de 2018

             

Traducción al español: Iris Sánchez

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