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Cuarentona

MELMAN Charles
Date publication : 22/03/2018
Dossier : Traduction éditoriaux

 

La Asociación pronto tendrá 40 años, y la pregunta que se plantea en sus miembros es saber si para los años venideros será todavía capaz de garantizar el mantenimiento y el progreso de su disciplina.

Al mirar su historia, vemos fácilmente que ésta suscita por lo menos dos tipos de rebelión. Una dirigida contra aquél que en semejante momento se le supone encarnarla, o sea que se lo delegue para esa finalidad, y quien será denunciado por no garantizar la promoción narcisista esperada por todo grupo humano. La otra está enlazada al hecho de que el psicoanálisis no tiene causa común, no teniendo cada uno por apoyo sino la causa individual de su fantasma que, la cura, por otro lado, haya podido alentar. La comunidad de los analistas entonces sólo puede sostenerse en la repartición de una ética, no la aceptación estoica de que el cero (lekton) sea federador, sino el reconocimiento de que el culto del Uno es definitivamente separador.

Como lo señalé en el transcurso de las jornadas sobre los mi-grantes, las cuales sólo reunieron la mitad de la Asociación, el poder de exclusión del Uno comienza en el interior de la familia, que sólo tiene a su disposición una insignia única que transmitir: en nuestras familias envilecidas, aquella que se disputarán los herederos, aunque fuese representada por un juego de tenedores de ostras.

¿Cómo es que la pasión clínica de nuestros camaradas psiquiatras no les ha conducido a reconocer que la suposición de un Uno en el Otro, director de consciencia y contra el cual se rebela sin éxito el uno del sujeto inconsciente, era estrictamente un fenómeno psicótico?

Psicosis colectiva indiscutible, desde el momento en que su expresión está armada puesto que, al tomar al padre simbólico por un padre real, deja abolida la alteridad en beneficio del integrismo. El no-todo cesa así de ser el complemento del Uno para convertirse en el Todo enemigo, en espejo.

En ese momento, surge bruscamente el carácter esencial del agujero en el Otro que el neurótico intenta enmascarar con la afirmación de la suficiencia de su subjetividad y, si juega a lo colectivo, por un Uno patrimonial loco.

¿Medirá el psicoanalista el interés de lo que tiene que sostener, sin que eso se haga causa?                    

Ch. Melman - 17 de marzo de 2018

Traducción al español: Iris Sánchez

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