¿Che voui para 2026?
11 janvier 2026

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Omar GUERRERO
Editos

¿Tendremos un año suficientemente bueno? Según la expresión de Donald…Whinnicott evidentemente. Este último sabía lo que quería decir basta.

 

El psicoanálisis fue atacado el año pasado. Otra vez. Como al inicio, él molesta. Pero hoy en día se trata de prohibirlo en los lugares de cuidado y atención que él ha contribuido a fundar, a estructurar. Habría que condenarlo a una especie de exilio. Charles Melman había detectado que la evolución de lo social engendraba una relación diferente con la alteridad: visiblemente ya no tenemos que vérnosla con el prójimo sino con un semejante; así ya no hay debate o aprendizaje en el momento de un encuentro sino más bien exclusión, supresión de un interlocutor convertido en adversario. El psicoanálisis recibe este mismo tratamiento.

 

Lo insoportable, que descubrimos gracias a la formalización de Lacan del discurso psicoanalítico. El psicoanalista está invitado a hacerse el soporte de un lugar vacío, de ese Otro que no responde y nos remite a nuestra manera de responder desde un goce. Esta curiosa respuesta es inédita, única, a veces incómoda. Porque hoy en día el discurso que organiza a lo social no es ni el amo griego, ni el amo de Hegel, sino más bien un niño malcriado, nunca saciado, angustiado y desorientado por sus pulsiones (sobre todo la pulsión escópica) que hay que satisfacer.

 

En esa feria de consumo desenfrenado, el psicoanalista no es un mercader como los otros, gústele o no a la IA: el psicoanalista permite a un sujeto oír cómo está hablado y percibir la suerte que ese sujeto le reserva a su deseo; incluso le hace notar al sujeto contemporáneo que, malcriado o mimado, él quiere seguir siéndolo, buscando una positivación del objeto. En fin, el analizante aprende a localizar el real con el que tiene que vérselas, para ajustar su navegación. No se vende muy bien en nuestros días…

 

Quereres de felicidad, ¿y entonces qué? Con una sonrisa maliciosa, con ojos entrecerrados, Melman, como buen lacaniano, ya había indicado que por supuesto se trataba de buen tropiezo[1], ¿Che voui además?

 

 

Omar Guerrero

Por el Buró de la A.L.I.

 

 

Traducción al español: Iris Sánchez

 

 

 

[1] N.d.T.: en francés Bonheur (felicidad) y bon heurt (buen tropiezo, buen golpe) son homofónicos.