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Association lacanienne internationale

 

El Ne Bo (1) - una ojeada sobre el paisaje

Date publication : 07/06/2016
Dossier : Traduction éditoriaux

Por primera vez en la historia de las especulaciones sobre el funcionamiento psíquico es tomado como elemento constitutivo del campo, ya no el concepto, el número, ni siquiera el significante en los mejores casos, sino la letra.

Ciertamente, sin ser aislada como tal por Freud, ella se revela como ama del juego

del inconsciente, en otras palabras, gobernadora del destino.

Si la validez de este aislamiento se verificara, está claro que se daría vuelta a una página decisiva en la interpretación de las manifestaciones de la existencia y necesariamente su tratamiento.

Concepto, número, significante, tienen su efecto por el referente que los legitima: el falo que hace creer en la captura por el primero, en su maridaje, su fornicación con el objeto que crea (Cfr. Kant); la reducción de este emblema obsceno a su estructura, o sea como al-menos-uno, legitima al Uno propio del segundo; el cero finalmente crea lugar de encubrimiento para las significaciones (Bedeutungen) evocadas por el significante.

La letra es de una índole totalmente diferente, ya que por caer del significante, del 1, ella no tiene rapport (1) con él, sino una relación puesto que le debe el ser Otra.

Al decirlo así se creería evocar la relación de una hija con su padre. Observemos de paso que no hay escritura lógica para anotar esta relación del 1 con el Otro, aunque ella es esperada y que no basta decir que, en cuanto a lo sexual, no tienen rapport.

Entre ellos en efecto no hay rapport de filiación (que establece el compartir el mismo espacio), no hay rapport con el extranjero (que supone una identidad de constitución de espacios separados), no hay rapport con lo no conocido (puesto que una pertenencia inédita ata por exclusión la letra al significante) pero quizás hay rapport del Uno con un enemigo enigmático y no figurable (puesto que el elemento “letra” desafía al poder Unario del significante).

Así no hay sino el falo para dar el rapport del 1 con el 1 que él impone al Otro sexo, pero a costa de falicizarlo, de homogeneizarlo, la guerra de los sexos estando abierta a partir de ahí para saber quién está mejor dotado.

Lacan empieza sus Escritos con una lección de Seminario que trata sobre “la carta/letra robada” semejante a la cadena de Markov que le daría su razón.

Este apoyo se ha vuelto discutible ya que supone la existencia previa de una cadena ya escrita y sobre la cual se sostendrá una división trilítera ilustre generadora de la imposible aparición en tal o cual sección de tal o cual letra. Para Lacan en efecto se trata de intentar dar cuenta de la génesis de la escritura cuando aquí ella ya está planteada previamente.

Supongamos gratuitamente que la cadena fonemática presenta imposibilidades de articulación que hace de la voz el agente de la caída en tal secuencia de tal o cual fonema inarticulable, generador por su caída en el Real de la materialización propia de la letra y así de la escritura. Por esta razón en tal caso, la letra tiene la propiedad de ser triple: así pues real pero también simbólica del agujero en la cadena (la voz) que ella conmemora, imaginaria finalmente por sostener las creaciones figuradas del fantasma.

Por el hecho poblarlo, el significante al contrario falla la vacuidad original propia del real, mientras que el imaginario lo enmascara con sus representaciones.

Es extraordinario que Lacan asocie la génesis de la ciencia al uso de la letra. No la del número que hace soñar, e incluso calcular, con el infinito (literalizado, es cierto), ni del significante que abre el campo ilimitado de la hermenéutica. Únicamente la letra lleva consigo la dimensión de un real vacío, evacuación por lo demás propia de la ciencia en efecto.

Antes de que el psicoanálisis lo mostrara poblado de letras, cada una de las cuales, por su infiltración en el propósito consciente, dirá el deseo constitutivo del sujeto que lo conduce irreductiblemente.

La solidaridad entre ellas puede ser puramente mecánica y continua, como lo es la escritura árabe, fabricando cuerda anudada hasta el infinito. Pero la triplicidad, propia de cada letra, permite pensar que, a imagen del silogismo aristotélico que emparienta dos letras por intermedio de un término medio (si a alguna cosa b, y si b alguna cosa c, entonces a alguna cosa c), una repartición se hace a partir del agujero que cada una de las categorías R, S, I abre en la otra, suponiendo así una distribución en tres cuerdas, la pregunta a partir de ahí sería saber cómo éstas se anudan.

Volviendo atrás un instante, hemos visto la carencia de todo signo lógico para inscribir el rapport del 1 con el Otro. ¿Por qué esta dificultad, a no ser porque un signo lógico no puede sino representar el referente cuya inscripción previa autoriza el rapport?

Pero, ¿cuál podría ser ese referente desde el momento en que es él mismo que está tomado por el rapport?

En el silogismo aristotélico a.b.c. se puede suponer que el término medio garantiza la homogenización del conjunto: ellas hacen cuerda. Pero se debe también imaginar que a.b.c. son heterogéneas de una a otra, y a partir de ahí ¿qué rapport puede significar el verbo griego huparchein, traducido por: es el caso de, pertenece a, cuyo enigma permanece intacto?

El golpe de fuerza de Lacan es postular que el rapport de las 3 cuerdas no está primordialmente garantizado por un referente (el famoso cuarto redondel garantizado por el Nombre del Padre) sino por una propiedad material, física, específica, el anudamiento y el trenzado de las cuerdas.

Anudamiento borromeo, si es cierto que la penetración de una en otra cuerda no confiere un sentido a ésta sino firma, por el hecho de volver a salir después de haber entrado, la solidaridad necesaria para el buen funcionamiento.

¿Querrán los miembros de nuestra asociación ayudarme a proseguir o a plantear estos problemas de otra manera?

(continuará, pues)

Note : N.d.t.: Hemos preferido dejar la palabra “rapport” en francés cada vez que aparece aquí, para distinguirla de “relation”. Rapport y relation se traducen al español por “relación”. Sin embargo aquí es necesario resaltar la referencia a las matemáticas presente en la elaboración de Charles Melman.

Charles Melman
26 de mayo de 2016
Traducción al español: Iris Sánchez

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