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Association lacanienne internationale

 

Exilio/Ex – él

MELMAN Charles
Date publication : 01/12/2017
Dossier : Traduction éditoriaux

Como el nombre de su estatuto lo indica, el inmigrante antaño fue un hombre. En el país de acogida él se halla -salvo si en ese país se acepta el comunitarismo-  como Otro o extranjero.

A título de Otro ahí está feminizado, la peor traición que se le pueda hacer a su padre; extranjero, es la historia o la moda en curso en el país de acogida lo que hace de él un interlocutor aceptable o un paria.

Así en mi infancia, polaks, macarrones, españoles y moros tenían aquí la reputación de comer el pan de los franceses. Los judíos en cambio sólo tenían gusto por su sangre. Estos nutrientes de hecho han servido para nutrir buenos críos que ayer u hoy en día han cantado la Marsellesa en los campos de batalla o en las canchas de football.

Ahora quedan los árabes. No nos equivoquemos, la mayoría contribuirá al talento francés, agregándole una inteligencia más. Pero entre ellos hay quienes están frustrados cuando el país de acogida deja de proponer un ideal, borrado en provecho de una abstracta construcción europea.

Europa sigue siendo un cuerpo mal delimitado - ¿cuál ciudadano tiene su representación? - y sin alma – se ha borrado incluso en los billetes bancarios la efigie de sus grandes hombres – cuando al menos es necesario una forma habitada por un espíritu para hacer un ciudadano.

Es así que esta carencia - que duplica la del origen- hace rabiosos fanáticos. Ellos tienen derecho al error puesto que los sirvientes de la laicidad son incapaces – por no haberse referido a Freud – de enseñarles lo que sería una justa relación con el padre.

Charles Melman

28 de noviembre de 2017           

 Traducción al español: Iris Sánchez

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